viernes, abril 25, 2008

Una luz en el estranjero

Esta mañana, en tierras extranjeras,
al asomarme a la ventana, llegaron a mi mente
las montañas, los ríos y la catarata
De mi bello, VALLE DEL ENSUEÑO.

Solo en pensar, que estoy tan lejos de ti
mis ojos se consumen de lagrimas y tristeza,
pero mi corazón se alegra con cantos y
baila al compás de la marimba, al saber
que nuestro dulce encuentro, volverá a darnos vida,
Por que tu semilla, sigue creciendo y no deja de florecer.

HO VALLE DEL ENSUEÑO, en el universo
puedes ser tan pequeño, pero en tierras
extranjeras te admiran, porque cada ser
que ha nacido de ti, brilla como una luz
y su paz enaltece tu nombre,
como una rosa que embellece el jardín.

Pensando en ti, caí dormido, pero mi corazón
estaba despierto, oí la voz de un niño,
desde lo mas alto de Wachuna, que decía:
son tanto los pueblos, pero uno solo ha traído la luz
a Huehuetenango. Al despertar me encontraba entre
las flores más hermosas del VALLE DEL ENSUEÑO.


Autor: Rigoberto Zacarías M.

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